El Festival de Cine de Guadalajara es una hermosa burbuja de fe y amor al cine. Por unos días, la gente discute, habla, respira, ve, compra e intenta vender proyectos, ideas -y cursimente, sueños-. Hay conferencias, una que otra “luminaria”, harto estudiante, muestras de equipos, etc, etc. Pero básicamente lo que hay, es esperanza.
Lo malo es la realidad fuera de ese oasis mental al que los asistentes peregrinan cada año. Las películas mostradas pertenecen a una generación nueva donde ni son los bodrios con mal sonido de antaño, ni son las pelis “light” con look de comercial, ni salen los Bichir (como un ejemplo de los clichés alrededor del tema, no porque tengamos nada en su contra), ni son marañas ininteligibles cortesía de las vacas sagradas de la industria que no conectan con el público. Es un cine bastante repuestito, digamos. Competitivo en muchos frentes con lo mejor del cine internacional. Pero como dice la canción: “si nos dejan”. El público las llegará a conocer algún día.
Peroratas van y vienen de parte de todos los rincones de la industria ante los exhibidores como si fueran ellos la única causa del problema de la poca recepción -y negocio- de las película mexicanas. Ya en un post anterior hablamos de las fallidas mecánicas de promoción de la industria. El juego acá es el mismo. No podemos seguir culpando al ente gobierno de su falta de apoyo o de su proteccionismo, ni a los exhibidores por querer engordar de palomitas a la nación en base a estrenos apabullantemente hollywoodenses cada fin de semana.
Esto es un negocio. Si las películas nacionales lo fueran ellos con gusto darían todas sus pantallas para beneficiarse de eso. No es un pensamiento a priori “imperialista pro-cine americano”. Cinépolis (cadena 100% mexicana) es uno de los 5 exhibidores más grandes DEL MUNDO. Promotores además del Festival de Cine de Morelia y con salas ahora hasta en la India. Lo que hace a Alejandro Ramírez, su Director General, una persona bastante inteligente y versada en las economías del cine. Sería tonto desdeñar algo que le diera más alcance o penetración. El cine nacional todavía no lo es.
Calderón anunció el Programa de Apoyo, etc,etc, de Alto Impacto, que básicamente es un incentivo fiscal con devolución del 7.5% de la inversión en proyectos de 70 millones de pesos en producción o 20 millones en postproducción. A grandes rasgos. Esto para intentar competir un poquito contra los mega incentivos que tienen diferentes estados de Estados Unidos (como New Orleans, Texas, Albuquerque, Nuevo Mexico, New York) que se fueron creando en la última década para evitar que las grandes producciones de cine y televisión migraran a Canadá u otros países. Por ejemplo, Manitoba, provincia de Canadá acaba de anunciar incentivo del 30% sobre producciones internacionales, para tratar de quitarle el pastel a la Columbia Británica, Ontario o Quebec que tienen incentivos del 25% y buena parte de las producciones audiovisuales norteamericanas. Aunque el 7.5% contra un 30% parece poco competitivo, la paridad peso-dólar y la abundancia de locaciones naturales puede balancear la situación para este nuevo Programa. Lamentablemente, poquísimas películas mexicanas podrían salir beneficiadas.
El promedio del costo de las producciones mexicanas anda entre 12 y 25 millones de pesos en la actualidad. Según IMCINE, y gracias a que después de un intenso lobbying de algunos grupos de alto perfil como la gente de Canana o Argos, el gobierno dejó de manosear el Artículo 226 y las partidas presupuestales que cuenta el IMCINE y FIDECINE, y regresaríamos a la posibilidad de tener unas 40 películas producidas al año.
El Artículo 226, ha ayudado enormemente a que la iniciativa privada se involucre en la producción de cine mexicano. Siempre envuelto en el halo del supuesto glamour o de la visibilidad mediática del entretenimiento, muchas empresas le han apostado recursos a tal o cual película. Desgraciadamente pocas han visto algún retorno como para poderlo ver como inversión. Por poner un ejemplo, en el primer fin de semana de las vacaciones de Semana Santa, las producciones nacionales "RockMarí", "La Última y nos vamos" y "2033" han visto desplomarse sus sueños de negocio con ingresos de $53 mil, $336 mil y $163 mil pesos. Nada. Mientras, el Top 10 de esa semana anda desde los $16 a los $2 MILLONES de pesos. Cuántas empresas le seguirán entrando al 226 mientras sigan los ingresos de esta manera? Puede ser algo que acabe desilusionando a todas las partes, sin duda. Obvio quedan los llamados “ancillery markets”,como el DVD, TV Cable y Abierta o la distribución internacional en los mercados y festivales, pero se vuelven corridas comerciales muy largas y con muchas bajas en el camino. Por eso se dice en México que la película más difícil de hacer para los directores es la segunda.
Carlos Carrera y María Novaro, dos veteranos del “nuevo cine” mexicano de los noventas, regresaron con mucha fuerza en este Festival de Guadalajara. Sus películas, “De la Infancia” y “Las Buenas Hierbas” ganaron buena cantidad de premios y sobre todo el reconocimiento y cariño del público. Eso sí, dramones. Ni la comedia ni la ficción le siguen saliendo a las producciones mexicanas. Supongo y espero que sea algo relacionado con el oficio de los guionistas y directores. Años y años de consumir y crear dramas en México gracias al cine de oro, a las telenovelas y a las insufribles películas de Ripstein y hasta Silvia Pinal y sus Casos de la Vida Real, nos han hecho expertos en este género. Los otros, van de lo simplón a lo wannabe. Tal es el caso de “Depositarios”, que desinfló toda expectativa que tenía en los asistentes de Guadalajara para hacerlos salir de la sala con comentarios como “...es peor que 2033, imagínate!”. Caso raro y aparte es el género de terror/horror que pese a un gran impulso que tuvo con “Kilómetro 31” no ha generado un auge como se hubiera esperado. Más cuando las películas llamadas así: “de género”, son bastante benevolentes en taquilla, aún siendo malas, conviertiéndose en verdaderos “cash cows” para distribuidoras como Star Castle, Artecinema o Videocine.
Ninguna de las películas presentadas o ganadoras en las diferentes secciones de Guadalajara cuenta con distribuidor todavía. MUCHAS de las películas presentadas el año pasado tampoco.
Este es el otro cuello de botella.
Y luego, muy de cerquita, viene la prensa y el público.
Oliver Meneses
Tuesday, March 30, 2010
LAS CULPAS DEL CINE NACIONAL CAPITULO I
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