Monday, March 1, 2010

POLO-POLO Y EL EXPERIMENTO DE LOS CONTENIDOS

"Está difícil, hay que amortizar el costo de los proyectores, pero ya no queda de otra" fue la sentencia que me dio un exhibidor del bajío -que opera una cadena de cines en varias ciudades a manera de negocio familiar- en la presentación con un distribuidor grande.
Bajo esa premisa, la llegada del cine digital a todas las salas del país va escalando, desde los emporios de Cinépolis o MMCinemas/Cinemex hasta el cine de pueblo. Pero la conversión no es fácil, a pesar de tener a grandes evangelistas como George Lucas o James Cameron y compañías como Dreamworks o Pixar, el negocio día a día y la crisis han retardado un par de años las expectativas que se tenían.
Hace unos años fui a la NAB en Las Vegas y la atracción principal, aparte de la presentación oficial de la hoy omnipresente cámara RED fue precisamente el buzz acerca del Cine Digital. En los pasillos de conferencias, entre demostraciones a eternum de "300" todo mundo pronosticaba el crecimiento de mercado mientras se rascaban la cabeza intentando definir workflows y standards que funcionaran para la mayoría de los países.
Flash-forward al presente y los sistemas de trabajo no fueron tan complicados y a casi un año de la crisis+influenza debacle, los exhibidores siguen rompiendo sus cochinitos para entrarle a la conversión.
El costo de un proyector digital varía mucho, obvio si es resolución 4K (el doble de HD) o 2K, el número de salas a convertir, el tamaño del exhibidor, el tipo de servicio post venta, etc, etc, y son deales que se hacen con todo el lobby (legal y obvio, también bajo del agua) como cualquier venta corporativa gran escala en el mundo. Por lo que a pregunta directa "cuánto te costó?" nadie dice algo concreto a la primera.

Si bien uno de los principales desarrolladores de la tecnología y pioneros en instalación fue Texas Instruments -licenciado a través de aparatos de Barco, Christie y Nec-, es Sony el que desde su marca CineAlta ha ido dominando poco a poco el mercado.
Como paralelismo a lo que sucede en las home theaters del mundo, a la gente (en este caso los compradores corporativos) les da seguridad una marca confiable para su audio y video como Sony. Al final de cuentas, es como si fuera sólo un proyector y un Blu-Ray nuevos y grandes, pero caros. Mucho.
Y por eso hay que amortizarlo.

Además de la euforia por directores, productores y distribuidores en generar contenidos 3D (uno de los  argumentos evangelizadores más fuertes para la conversión), y su inherente sobreprecio de taquilla, los exhibidores buscan otras maneras de traer gente a sus salas digitales.
Cinépolis anunció a principios de febrero un convenio con Fox Sports para traer contenido a sus salas, Cinemex ha mantenido su arreglo con la NFL para algunos partidos del Lunes por la noche, Televisa hizo una exitosa transmisión de prueba de un clásico América-Chivas en 3D y ahora el comediante Polo-Polo hace un estreno de un show grabado en noviembre del año pasado.
En el mercado norteamericano ha habido un pequeño auge de los espectáculos en vivo pensados para cortas ventanas de exhibición en cine y un jugoso negocio en venta/renta de DVDs y Blu-Rays. Los Jonas Brothers, Miley Cirus, Celine Dion, Michael Jackson, Taylor Swift, U2 y otros tantos, se han beneficiado de las tecnologías 3D y la exhibición digital para llegar a mercados donde sus conciertos no pisarán. Compañías y proyectos se están creando con este fin exclusivamente, como los combos de Larger than Life 3D (que presentará a Dave Matthews, Gogol Bordello y Ben Harper grabados en diferentes presentaciones en festivales varios de EU).

Con valores de producción al otro lado del espectro, Polo-Polo y la productora Delirium Filmens, se avienta esta semana el experimento de llevar a las pantallas entretenimiento "de cabaret" clasificación C por primera vez en México. Según la distribuidora serán 185 copias en una semana (con dos fines) en todo el país. Los primeros números indican que llevan un poco más de $2 millones. Con lo cual hace un pronóstico de llegar cómodamente a unos $6-7 millones por su corta ventana. Con el resto de los días, digamos que será quizás un negocio de alrededor $3.5 millones (menos publicidad y gastos de producción del video) para cada una de las partes (distribuidora/exhibidores). Nada mal para unos 8 días. Y pensando que es más de lo que han hecho en su primera semana producciones nacionales como 2033 o AAA, es un muy buen experimento. Hace unos 25 años Polo-Polo prácticamente lanzó su nombre al estrellato con la venta de sus shows en vinyl y cassette, algo que fue un parteaguas en el entretenimiento del país (en el extranjero, los argentinos Les Luthiers venían haciéndolo desde años atrás), pero que a la postre nadie fue capaz de capitalizarlo por esa vía a gran escala.

Experimentos siguen en el horizonte. Los contenidos seguirán reinando hasta nuevo aviso. Ya sea en internet, en las salas de cine reconvertidas o en aparatos móviles, veremos más flavor-of-the-week shows, one-hit-wonders, y uno que otro proyecto que cambie la faz del entretenimiento.
Mientras, y parafraseando a Polo-Polo "me dije a mi mismo: mi mismo, quién será el ganón en este nuevo show?", y mi respuesta fue, "creo que los mismos de hace 25 años, el comediante mismo, y desgraciadamente, los piratas".
Oliver Meneses

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